lunes, 5 de septiembre de 2016

Que se detenga el tiempo

(breve descripción de nuestra situación actual)


Tras un periodo horrible (nuestro círculo negro), que ha durado demasiado, estamos en un momento de absoluta felicidad. Me da miedo decirlo, me da miedo hasta escribirlo. Me aterra pensar qué vendrá después. Hace mucho que no tenemos periodos de felicidad muy largos y desde que soy madre me he vuelto muy miedosa. Siento miedo por mis hijos, porque algo malo les ocurra y porque algo malo me ocurra a mí. Quiero disfrutar al máximo este momento porque llevábamos esperándolo mucho tiempo, demasiado, yo casi había perdido ya la esperanza, pero por fin ha llegado. Después de un año durísimo ha llegado un verano dispuesto a ponernos a prueba. Y lo hemos superado, siempre hemos superado todo. Hace unos días comencé a ver la luz al final del túnel, y eso es junto lo que más me aterra. Cada vez que he vislumbrado la luz algo horrible ha sucedido, superando en cada caso al anterior. Esta vez he decidido ser fuerte. Planto cara al destino. Ese destino que ha sido tan duro y cruel con nosotros últimamente, ya no lo va a tener tan fácil, somos fuertes y valientes. Somos la familia a la que le toca ir a la montaña cuando en realidad quería ir a la playa. Hemos ido a la montaña y hemos coronado la cumbre. Ha sido muy difícil pero lo hemos conseguido. No vamos a bajar de la cima, no nos vamos a rendir nunca. No hemos llegado hasta aquí para abandonar. Somos conscientes de que la vida en la cima de la montaña no será fácil, pero en este momento la montaña nos está tratando muy bien. Ojalá este momento durase para siempre, ojalá se detuviera el tiempo. Ojalá pudiera disfrutar de mis hijos y con mis hijos eternamente.  De momento voy a disfrutar el presente como debe hacerse, como si no hubiera un mañana, aunque en alguna parte de mi corazón seguiré deseando que se detenga el tiempo. 


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