lunes, 12 de septiembre de 2016

Más especiales que los niños especiales

Están los niños con necesidades especiales y, luego, están sus hermanos.
Mi hijo Marco con sólo dos añitos es la persona más especial y maravillosa que he conocido en mis treinta y cinco años de vida. A Marco, siendo el hermano menor, le ha tocado ser el hermano mayor. Tiene un carácter muy fuerte, a veces demasiado, pero le va a venir bien ya que, en este mundo de mierda, va a tener que sacar la cara por él mismo y por su hermano mayor. 
Hace unos meses, sus cuidadoras de la ludoteca a la que iba en Italia me hacían mucho hincapié en lo especial que es Marco. Me decían que nosotros no nos dábamos cuenta pero que ellas, que están acostumbradas a trabajar con niños, sí. 
Fue muy dura y muy triste la despedida. Hace ya más de tres meses que nos fuimos y a día de hoy siguen diciéndome cuánto le echan de menos.
Hace unas semanas empecé a darme cuenta yo también de lo especial que es mi hijo Marco. Empecé a entender lo que sus cuidadoras intentaban decirme. Nunca supieron explicarme o describirme en que consistía ese ser "especial", sólo me decían que era un niño muy especial. 
Ahora lo veo. Ahora lo entiendo. Y, al igual que sus cuidadoras, no sabría explicarlo ni describirlo; al menos, no mejor de lo que la propia palabra "especial" es capaz de describir. 
Prometo intentar estar a su altura. 




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